“Se llamaba Prim y abandonó nuestra familia un día de otoño de 1937, cuando solo tenía veinte años.
“Había sido una criatura imposible: una chiquilla indómita, una niña indescifrable, una joven que nunca se dejó gobernar y que, por fin, después de sembrar más caos del que habría sido concebible en cualquier familia, dio un portazo y se perdió en el horizonte”.
Nos adentramos en la vida, el contexto, la obra y el universo simbólico de una artista y sorcière que trascendió lo aparente convirtiéndose en una particular y fascinante alquimista.